
Amniocentesis: ¿Es mejor hacerla o no hacerla?
La amniocentesis es una técnica de diagnóstico prenatal que ha estado, desde hace tiempo, en el punto de mira de expertos y familias. Al tratarse de un método invasivo, algunas personas no lo consideran seguro, mientras que otras valoran el riesgo-beneficio que supone y se decantan por recomendarlo. Desde Vital Seguro vamos a explicar en detalle qué es una amniocentesis y en qué casos está recomendada.
Qué es una amniocentesis
La amniocentesis es una prueba de diagnóstico que se realiza in utero. Se trata de un procedimiento mediante el cual se extrae una muestra de líquido amniótico y se analiza para descartar problemas en el feto.
El líquido amniótico es la sustancia que rodea al embrión, y al posterior feto, y que lo protege durante el desarrollo del embarazo. Flotar en el líquido amniótico es vital para el feto, por eso, existe un riesgo al realizar esta prueba.
Para hacer la amniocentesis se introduce una aguja a través del abdomen de la mujer y, con gran cuidado, se extrae la muestra para su análisis.
Para qué se realiza una amniocentesis
El ginecólogo puede solicitar una amniocentesis por diferentes motivos. Suelen valorarse factores de riesgo antes de decidir solicitarla.
Las causas más frecuentes para realizar una amniocentesis son las siguientes:
- Descartar alteraciones o enfermedades de origen genético, por ejemplo el síndrome de Down, la anacefalia o trastornos metabólicos.
- Diagnosticar infecciones intrauterinas. En ocasiones, la amniocentesis se lleva a cabo para detectar enfermedades o infecciones en el feto que puedan poner en riesgo su vida.
- Analizar la maduración pulmonar. Mediante en análisis del líquido amniótico se puede determinar si los pulmones del bebé están lo suficientemente maduros como para proceder al nacimiento. Esto suele hacerse cuando existe riesgo para la madre u otro tipo de problemas que requieran un parto prematuro.
Beneficio – riesgo de la amniocentesis
La amniocentesis, a pesar de ser un procedimiento relativamente seguro, no está exenta de ciertos riesgos. Por eso, los ginecólogos solo la recomiendan cuando el beneficio de la información que se va a obtener supera con creces al peligro que pudiera causar.
Entre los riesgos de esta práctica se encuentran la posible ruptura del saco amniótico o que pueda producirse alguna infección. Es poco común que ocurra un problema cuando se realiza esta prueba, pero debe tenerse en cuenta como una posibilidad.
Por otra parte, los beneficios de conocer posibles enfermedades o trastornos genéticos o cromosómicos antes de que el bebé nazca convierten a la amniocentesis en una aliada muy potente para médicos y progenitores.
Cuándo se realiza una amniocentesis
Previamente a la amniocentesis se realiza una prueba de cribaje prenatal. En caso de salir positivo alguno de los factores de estudio, o si muestran resultados anormales, la amniocentesis puede terminar de arrojar luz al diagnóstico.
Cuando una mujer es mayor de 35 años, las posibilidades de que el bebé sufra trastornos cromosómicos son mucho más elevadas que en mujeres más jóvenes. Por eso, junto con la ecografía del tubo neural, la amniocentesis puede confirmar o descartar que el feto padezca síndrome de Down.
Así mismo, se tiene también en cuenta el historial familiar respecto a alteraciones genéticas o cromosómicas.
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